¿Estudiar es cosa de chicas?

País: España, Francia
Medio: El País

Los datos son inapelables y no dejan lugar a dudas: cada vez más chicos piensan que estudiar es cosa de chicas y pierden oportunidades profesionales.

¿Estudiar es cosa de chicas?

Un artículo de Ignacio Zafra publicado en El País* hace un repaso muy completo de estos datos y llega a una conclusión contundente: «Puestos unos detrás de otros, los datos abruman. A pesar de que nacen menos niñas que niños, [las chicas] repiten menos (6 puntos), se gradúan más en Secundaria (7 puntos), cursan más Bachillerato (7 puntos), van más a la universidad (representan el 56,8% frente al 43,2% de los alumnos, una diferencia 2,5 puntos mayor que 10 años antes), y, una vez en las facultades, se titulan más (60,9%-39,1%)».

Poco a poco esta tendencia está alcanzando también a la Formación Profesional: aunque la gran mayoría son chicos, su predominio, enorme en el Grado Básico ―un programa pensado para que los chavales que van mal terminen la ESO―, se reduce en el Grado Medio y casi se difumina en el Grado Superior (49,2%-50,8%).

Las chicas avanzan más deprisa

Otros indicadores muestran cómo las chicas van cerrando la brecha de género de las STEM, mientras los chicos mejoran muy levemente sus déficits en lengua y comportamiento.

Ellos conservan ventaja en el ámbito de las matemáticas (y por extensión, en las titulaciones técnicas); pero esta es cada vez menor. Entre 2009 y 2022 las alumnas españolas redujeron a casi la mitad los 19 puntos que los chicos les llevaban. En ese mismo periodo, los estudiantes solo recortaron un 14% los 29 puntos de desventaja en habilidad lectora.

Unos y otras han reducido su tasa de abandono escolar temprano ―el porcentaje de la población de 20 a 24 años que tiene, como mucho, el título de la ESO y no está estudiando― en las últimas dos décadas; pero ellas lo han hecho, proporcionalmente, más: el abandono de las chicas está ahora en el 10% y el de los chicos, en el 15,8%.

Los chavales representan, además, el 72% del alumnado diagnosticado oficialmente con Trastorno de atención.

Titulaciones universitarias y mercado laboral

Que los chicos estén siendo perjudicados en la enseñanza media tiene consecuencias en las titulaciones universitarias y en el acceso al mercado laboral. En España, (curso 22-23) el 60,9 de los titulados son mujeres, por el 39,1 de varones. Ellas son mayoría en 7 de las 10 familias de grados.

El resultado está siendo muy positivo para las mujeres en términos laborales; aunque sigan llevando la mayor parte de los cuidados en el ámbito familiar y, por tanto, concilien más. Por otro lado, el que los varones se inclinen más por estudios de ingeniería e informática (68,4% y 85,2%, respectivamente), logra que accedan a profesiones generalmente mejor remuneradas.

El elevado nivel de fracaso escolar masculino ―uno de cada seis jóvenes de 20 a 24 años acabó como mucho la secundaria―, implica el riesgo de que se consolide una especie de “infraclase formativa”, advierte Miquel Àngel Alegre, sociólogo y director de proyectos de la Fundació Bofill, en un contexto en el que, a diferencia de lo que sucedía hace unas décadas, España ofrece muy pocas oportunidades de trabajo para personas sin cualificación, o las ofrece solo en sus modalidades más precarias.

Además de afrontar un futuro sombrío, estos son los jóvenes que van a compartir el entorno familiar, laboral y social con un elevado número de mujeres cultas y bien preparadas, provocando en ellas un elevado grado de insatisfacción, y en ellos una gran frustración.

Diferencias biológicas

Esta disparidad en los resultados académicos tiene, entre otras, una explicación pedagógica: la falta de adecuación del sistema y la infravaloración de las diferencias biológicas entre chicos y chicas.

El biólogo David Bueno destaca que, por término medio, las chicas maduran un poco antes que los chicos. El desarrollo que experimentan ambos durante la adolescencia ―la etapa en la que “ensayan para ser adultos” y en la que se concentra el fracaso escolar― está condicionado por los cambios físicos y cerebrales que experimentan. Las chicas tienen un poco más de oxitocina, una neurohormona que ha sido descrita como “la hormona de la socialización”. “Eso supone que van a tender a ensayar más la socialización que los chicos, porque es lo que les pide el cerebro”, dice Bueno.

Los chicos, por su parte, tienen un poco más de testosterona lo que, sumado a un mayor desarrollo, en términos generales, de la musculatura, les lleva en mayor medida a “intentar sobresalir respecto a los demás, es algo muy biológico”. Debido a esos cambios, los chavales tienen una mayor propensión “a la actividad física, a moverse”, y a buscar “juegos competitivos, donde puedan destacar o medirse con sus compañeros y compañeras”.

Una cultura escolar «feminizada»

“La escuela”, dice Alegre, “ha sido tradicionalmente un espacio de valorización de actitudes o aptitudes prototípicamente asignadas al género femenino. La capacidad de planificación, de adaptación, de cuidado, de apoyo, de trabajo en equipo, de autonomía, también de docilidad”. Todas ellas, dice Alegre, están muy alineadas con la cultura escolar y son en cierto sentido opuestas a otra serie de actitudes prototípicamente masculinas: “A las típicas etiquetas con las que nos referimos con frecuencia a los chicos en clase: son más movidos, desafiantes, indisciplinados, competitivos, tienen actitudes inmaduras, etcétera”. “Mi hipótesis es que esto, que siempre ha sido así, cada vez lo es más. Esos roles tradicionalmente femeninos cada vez encajan mejor en la cultura escolar, y se bonifican más. Y lo contrario ocurre con las actitudes prototípicamente masculinas”.

Isabel Saturno, directora del instituto público Sanje, en Alcantarilla (Murcia), comprueba a diario que, en términos generales, las chicas tienen mejor comportamiento y bastante más interés por los estudios, quizá porque tienen más interiorizado el concepto de autoridad y de respeto. Sin embargo, para los chicos, sacar buenas notas o ser estudioso no es algo que necesariamente genere respeto, como sí puede darlo desafiar al profesor o a las normas.

¿Cómo se ha llegado a esta «feminización» del ámbito educativo? Tradicionalmente, las madres se han ocupado preferentemente de la relación entre familia y escuela. Además, la escuela está formada por una inmensa mayoría de mujeres; baste saber que el 80,6% de los titulados universitarios en Educación en el curso 22-23 en España fueron mujeres. Esto ha provocado que hayan desaparecido prácticamente los referentes masculinos, en un sistema educativo que, además, ha generalizado la coeducación, que lejos de alcanzar una igualdad real, perpetúa los roles de género.

¿Qué hacer?

Los expertos consultados por Zafra aportan posibles soluciones para combatir el fracaso escolar masculino en el contexto de la educación mixta, olvidando las aportaciones comprobadas de la educación diferenciada.

Tom Batty, antiguo profesor en Eton College, director durante 14 años el Scotch College de Melbourne y actual director ejecutivo IBSC, pronunció en septiembre pasado en Barcelona la conferencia “Educating Boys: Challenges and Opportunities”. Entre otras cosas, subrayó que «queremos transmitir todo lo bueno que nos dieron las anteriores generaciones para que siga adelante y de lo mejor. Lo hacemos por el mayor bien social. También queremos impulsar aquello que los hace originales, con hábitos para la vida: formando buenas personas». En este mismo sentido, Batty defendió que los hábitos que se quieren para los niños son los mismos para todos, aunque a veces los caminos para llegar a ellos son diferentes. Por eso, la educación diferenciada busca ayudar a los chicos a desarrollar valores sólidos, trabajando junto a familias y docentes.

Para Michel Fize, experto del Centro galo de Investigaciones Científicas (CNRS), la coeducación no es eficaz. La convivencia de niños y niñas en las aulas ha fomentado el entendimiento, pero ha originado nuevos problemas. Para paliar el fracaso, el sociólogo francés aboga por separar sexos en algunas clases.

Iguales y Diferentes – Nueva Educación Diferenciada

Iguales y Diferentes, Equal and Different, es una asociación promovida por familias, alumni y profesores que tienen como fin promover el pluralismo educativo, mediante la difusión y apoyo del modelo de educación diferenciada por sexos en condiciones de igualdad, en los ámbitos nacional e internacional.

En Iguales y Diferentes buscamos dar respuesta a la singularidad de cada persona, superar los estereotipos de género, reducir el fracaso escolar y avanzar en la equidad educativa

iguales y diferentes

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Fuente: *Las chicas sacan cada vez más ventaja a los chicos en educación: “Para algunos, estudiar resta masculinidad”, El País, 17 de agosto de 2025

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