¿Está la caída del matrimonio agravando la crisis de los hombres jóvenes?

País: USA
Medio: Institute for Family Studies

Un investigador estadounidense sostiene que el matrimonio no solo es una consecuencia de la madurez, sino también uno de los factores que ayudan a construirla

¿Está la caída del matrimonio agravando la crisis de los hombres jóvenes?

En los últimos años se ha multiplicado la preocupación por las dificultades que afrontan muchos chicos y hombres jóvenes. El aumento de los problemas de salud mental, el descenso de la participación laboral, el fracaso escolar masculino, el aislamiento social o la creciente dependencia de las pantallas forman parte de un fenómeno ampliamente documentado en numerosos países occidentales. Para algunos investigadores, esta situación constituye uno de los grandes desafíos sociales y educativos de nuestro tiempo. American Institute for Boys and Men (AIBM)

Ante esta realidad, el debate público suele centrarse en cómo reforzar la educación, mejorar la formación profesional, ampliar el acceso a servicios psicológicos o limitar el impacto de determinadas tecnologías. Sin embargo, un nuevo análisis publicado por el investigador estadounidense Jason S. Carroll plantea que existe otro factor que está recibiendo menos atención: la caída del matrimonio y el retraso en la formación de familias.

En su artículo Marital Horizons: The Motivating Power of Marriage for Young Men, publicado por el Institute for Family Studies, Carroll sostiene que el matrimonio no debe entenderse únicamente como el resultado de una trayectoria exitosa hacia la vida adulta. Según argumenta, también puede actuar como uno de los motores que impulsan esa trayectoria.

El matrimonio como horizonte de desarrollo

Tradicionalmente, los estudios sobre el declive del matrimonio han analizado cómo las dificultades económicas, educativas o laborales reducen las posibilidades de casarse. En otras palabras, la falta de hombres considerados «casables» explicaría parte del descenso de las uniones estables.

Carroll propone mirar el fenómeno desde la dirección contraria. A su juicio, el retroceso del matrimonio no solo es una consecuencia de determinados problemas sociales, sino también una de sus causas.

«La disminución colectiva del matrimonio en nuestra sociedad está reduciendo —y en algunos casos eliminando— uno de los principales mecanismos motivacionales para el crecimiento y desarrollo de los hombres jóvenes», afirma el autor.

La idea se apoya en un concepto clásico de la sociología: la socialización anticipatoria, desarrollado por el sociólogo Robert K. Merton a mediados del siglo XX. Según esta teoría, las personas comienzan a prepararse para los futuros roles que esperan desempeñar antes de asumirlos formalmente.

De este modo, quien aspira a convertirse en médico empieza a adquirir hábitos propios de la profesión durante sus años de formación. Algo similar ocurriría con el matrimonio: la expectativa de formar una familia influye en las decisiones y comportamientos de los jóvenes mucho antes de que llegue la boda.

La teoría del «horizonte matrimonial»

Durante las dos últimas décadas, Carroll ha desarrollado lo que denomina teoría del horizonte matrimonial (marital horizon theory).

Según este enfoque, las percepciones que los jóvenes tienen sobre el matrimonio —su importancia, el momento adecuado para casarse y el tipo de preparación que consideran necesaria— no son simples reflejos de su grado de madurez. También contribuyen activamente a moldearlo.

La claridad o incertidumbre de ese horizonte puede influir en aspectos tan diversos como el rendimiento laboral, las conductas de riesgo, la estabilidad emocional o la calidad de las relaciones afectivas.

«El desarrollo óptimo no solo se construye desde sus bases; también depende de la visión del objetivo final», sostiene el investigador.

Un incentivo para trabajar más

Uno de los ámbitos donde esta influencia resulta más visible es el laboral.

Diversos estudios muestran que los hombres casados suelen trabajar más horas y obtener mayores ingresos que quienes nunca se han casado. Sin embargo, Carroll destaca un aspecto menos conocido: gran parte de estas diferencias comienzan a observarse antes del matrimonio.

El autor cita una investigación desarrollada por la Universidad de Vanderbilt y el Federal Reserve Bank of Richmond que concluye que la caída de las tasas de matrimonio entre 1970 y 2018 podría explicar hasta el 72 % de la reducción del número total de horas trabajadas por hombres en edad laboral principal.

Más significativo aún es que el aumento del esfuerzo laboral no parece deberse únicamente a que los hombres más trabajadores tengan más probabilidades de casarse. Los investigadores observaron que muchas de las horas adicionales aparecen precisamente durante los años previos al matrimonio.

Según su interpretación, los hombres incrementan su dedicación al trabajo cuando perciben que pronto asumirán responsabilidades familiares. La expectativa de sostener económicamente un hogar actuaría así como un potente incentivo para el esfuerzo y la planificación a largo plazo.

Menos conductas de riesgo

El análisis también examina la relación entre las expectativas matrimoniales y determinadas conductas problemáticas.

Utilizando datos de la National Dating Landscape Survey, Carroll señala que los hombres jóvenes que sitúan el matrimonio en un horizonte cercano presentan menores tasas de consumo abusivo de alcohol que aquellos que lo contemplan como una posibilidad lejana o incierta. Estas conclusiones son coherentes con investigaciones del National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA) sobre conductas de riesgo en jóvenes.

La misma tendencia aparece en otros ámbitos.

Los jóvenes con horizontes matrimoniales más difusos muestran una mayor probabilidad de implicarse en consumo de drogas, relaciones sexuales de riesgo, uso problemático de pornografía y otros comportamientos asociados a peores resultados personales y sociales.

El autor insiste en que esta relación no debe interpretarse exclusivamente desde una perspectiva moral. Desde su punto de vista, se trata de una cuestión de desarrollo humano.

Cuando existe un objetivo vital significativo, las personas suelen organizar mejor sus prioridades, controlar impulsos inmediatos y orientar sus decisiones hacia metas futuras. Cuando ese horizonte desaparece, también disminuye parte de la motivación para adoptar comportamientos responsables.

¿Se está preparando realmente a los jóvenes para el matrimonio?

Otro aspecto central del artículo es la crítica a algunas creencias actuales sobre la preparación para la vida en pareja.

Carroll sostiene que muchas personas han llegado a identificar la preparación para el matrimonio con el simple hecho de esperar más tiempo antes de comprometerse. Sin embargo, considera que esta idea no siempre está respaldada por la evidencia científica.

Según explica, investigaciones desarrolladas durante décadas muestran que factores como la madurez emocional, la capacidad de compromiso, la comunicación, la gestión de conflictos, el autocontrol o la disposición al perdón son mejores predictores de la calidad matrimonial futura que la edad concreta a la que una persona se casa.

El investigador también menciona estudios que relacionan determinadas conductas prematrimoniales —como la multiplicidad de parejas sexuales o ciertas formas de convivencia sin compromiso estable— con mayores probabilidades de inestabilidad conyugal posterior.

Una cuestión que trasciende el matrimonio

Más allá del debate específico sobre la institución matrimonial, el trabajo plantea una reflexión más amplia sobre las necesidades de los jóvenes contemporáneos.

En un contexto marcado por la incertidumbre económica, la prolongación de la adolescencia y el aumento de los problemas de salud mental, algunos investigadores comienzan a preguntarse si la ausencia de proyectos vitales claros está dificultando la transición hacia la vida adulta.

Desde esta perspectiva, la cuestión central no sería únicamente cuántos jóvenes se casan o dejan de hacerlo, sino qué tipo de metas, compromisos y responsabilidades estructuran su desarrollo personal.

Un debate con implicaciones educativas

Las conclusiones del estudio pueden resultar especialmente relevantes para el ámbito educativo.

Numerosos expertos coinciden en que la educación no consiste únicamente en transmitir conocimientos académicos, sino también en ayudar a los jóvenes a construir proyectos de vida con sentido, desarrollar hábitos de responsabilidad y adquirir competencias para las relaciones humanas estables. Esta visión conecta con los trabajos desarrollados por el Jubilee Centre for Character and Virtues de la Universidad de Birmingham sobre educación del carácter y desarrollo humano.

En este sentido, el artículo de Carroll invita a reflexionar sobre el papel que desempeñan las expectativas familiares y los compromisos a largo plazo en la formación del carácter y en la maduración personal.

Aunque las interpretaciones pueden ser objeto de debate, el autor concluye que la mayoría de los jóvenes sigue manifestando el deseo de casarse y formar una familia algún día. De hecho, investigaciones recientes del Pew Research Center muestran que una amplia mayoría de jóvenes adultos sigue considerando el matrimonio como una aspiración relevante para su futuro.

La cuestión, sostiene, es si cuentan con referentes, incentivos y trayectorias que les permitan avanzar de manera coherente hacia ese objetivo. Para Carroll, el matrimonio no debería verse únicamente como una recompensa al final del camino, reservada para cuando todos los demás aspectos de la vida estén resueltos. También puede entenderse como un horizonte que orienta decisiones, impulsa el crecimiento personal y favorece la transición hacia la adultez.

Iguales y Diferentes – Nueva Educación Diferenciada

Iguales y Diferentes, Equal and Different, es una asociación promovida por familias, alumni y profesores que tienen como fin promover el pluralismo educativo, mediante la difusión y apoyo del modelo de educación diferenciada por sexos en condiciones de igualdad, en los ámbitos nacional e internacional.

En Iguales y Diferentes buscamos dar respuesta a la singularidad de cada persona, superar los estereotipos de género, reducir el fracaso escolar y avanzar en la equidad educativa

iguales y diferentes

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Fuentes

Institute for Family Studies – Marital Horizons: The Motivating Power of Marriage for Young Men

Pew Research Center – The Value of Marriage and Parenthood

U.S. Census Bureau – Estimated Median Age at First Marriage

Federal Reserve Bank of Richmond – Marriage and Men’s Labor Supply

National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism (NIAAA)

American Institute for Boys and Men (AIBM)

OECD – Gender Differences in Education Outcomes

Jubilee Centre for Character and Virtues

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