PISA 2025: personalizar para llegar a cada alumno

País: Argentina, Australia, España, Mundo, Polonia
Medio: El País, RTE

Los resultados muestran que detrás de cada dato existen diferencias, fortalezas y necesidades. La educación diferenciada ofrece un ejemplo de cómo adaptar la educación para responder mejor a cada alumno y alumna.

Llover sobre mojado, el problema de la lectura y las mejoras puntuales de algunos países

Las pruebas PISA, siglas del Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos, son el principal estudio comparativo de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) sobre el nivel educativo de los estudiantes de 15 años. No examinan un temario concreto ni califican a cada alumno. A partir de una muestra representativa, observan cómo los jóvenes aplican sus conocimientos de lectura, matemáticas y ciencias a situaciones parecidas a la vida real. También recogen información sobre su experiencia escolar, sus actitudes y el contexto en el que aprenden. Por eso PISA no ofrece una fotografía completa de la educación, pero sí permite detectar tendencias, comparar sistemas y formular preguntas adecuadas.[1]

Los resultados de 2025 vuelven a llover sobre mojado. Respecto de 2022, las variaciones fueron de -3, -14 y -9 puntos, respectivamente. En la media o promedio de la OCDE, el alumnado alcanzó 482 puntos en ciencias, 461 en lectura y 463 en matemáticas. Son los niveles medios más bajos observados hasta ahora en los tres ámbitos centrales. El dato preocupa, pero conviene mirarlo con calma: una media describe una tendencia general, no el recorrido de cada estudiante ni la calidad de una escuela concreta.[2]

La caída de la lectura resulta especialmente preocupante. Leer no pertenece solo al área de lengua: permite entender un problema de matemáticas, seguir una explicación científica, contrastar información y formar un juicio propio. Cuando la comprensión lectora se debilita, todo el aprendizaje se vuelve más frágil. El análisis de EsadeEcPol para España relaciona este deterioro con posibles dificultades crecientes de atención y esfuerzo sostenido, aunque conviene distinguir el dato observado de sus posibles explicaciones.[3] Es decir, no toda correlación supone causalidad.

También hay señales que invitan a no resignarse. El deterioro no es idéntico en todos los sistemas ni en todas las áreas. Entre 2022 y 2025, por ejemplo, Italia mejoró seis puntos en ciencias; Costa Rica, trece; y Uruguay, nueve. Son avances puntuales dentro de una tendencia general negativa, pero recuerdan algo importante: los resultados educativos pueden cambiar y las decisiones de familias, docentes y centros siguen contando.

Figura 1  Cambios en países seleccionados y en el promedio OCDE entre PISA 2022 y PISA 2025

Fuente: elaboración propia con OECD, PISA 2025 Results Volume I, tabla I.1, pp. 28–29. Los cambios de España no forman parte del promedio OCDE de cambio a corto plazo, según la nota metodológica de la tabla.

Diferencias entre chicos y chicas: cómo ayudar a cada persona

PISA vuelve a encontrar diferencias medias entre chicos y chicas. En lectura, las alumnas superaron a los alumnos por 30 puntos en el promedio OCDE; en matemáticas, los alumnos obtuvieron 13 puntos más. En ciencias, la diferencia media fue de apenas un punto a favor de las alumnas. Esa media, sin embargo, oculta perfiles distintos: entre el 10% con menor rendimiento, las alumnas aventajaron a los alumnos por 12 puntos; entre el 10% con mayor rendimiento, los alumnos las superaron por 10.[4] Es decir, hay más chicas que chicos entre los peores resultados y hay más chicos que chicas entre los mejores resultados. Estos patrones no describen a cada chico o a cada chica, pero ayudan a descubrir quién puede necesitar más apoyo y en qué momento.[5]

La respuesta educativa no consiste en encasillar capacidades por sexo. Consiste en mirar con más atención. Algunos chicos necesitarán recuperar el gusto por la lectura o la confianza para pedir ayuda; algunas chicas, sentirse capaces de asumir riesgos en matemáticas y ciencias. Chicos y chicas deben encontrar las mismas oportunidades, aunque el acompañamiento para alcanzarlas no siempre tenga que ser idéntico.

Figura 2  Las brechas medias y los extremos de rendimiento cuentan historias distintas

Fuente: OECD, PISA 2025 Results Volume I, p. 69 y capítulo 2. En ciencias, el valor medio es un punto a favor de las alumnas; en los extremos se compara al 10% de menor y mayor rendimiento.

Actitudes diferentes, misma dignidad

PISA 2025 no se limita a preguntar qué saben los estudiantes. También estudia cómo viven el aprendizaje: si perseveran, si piden ayuda, si se sienten parte del colegio o si creen que lo aprendido les servirá para el futuro. Son respuestas del propio alumnado, de modo que deben leerse como tendencias generales, no como etiquetas personales.[6]

En conjunto, las alumnas declararon más curiosidad, perseverancia, búsqueda de ayuda, fijación de objetivos y mentalidad de crecimiento. Las diferencias fueron especialmente claras en la disposición a pedir ayuda y a marcarse objetivos.

Los alumnos, por su parte, declararon una mayor adaptabilidad cognitiva, es decir, más disposición para ajustar su manera de pensar ante situaciones nuevas o cambiantes. También expresaron un sentido de pertenencia al centro algo mayor en el promedio OCDE y en la mayoría de los sistemas participantes. Las alumnas fueron más propensas a pensar que lo aprendido en la escuela les sería útil para un empleo futuro.[7]

Ninguna de estas fortalezas vale más que otra. Pedir ayuda, perseverar y fijarse metas favorece el aprendizaje; también lo hacen adaptarse a lo desconocido y sentirse parte del centro. Una educación centrada en la persona intenta ampliar las posibilidades de todos: ayuda al alumno que evita pedir ayuda a hacerlo sin sentir que pierde autonomía; anima a la alumna que duda ante lo desconocido a experimentar, asumir riesgos intelectuales y revisar sus estrategias; y cuida a quienes se sienten en los márgenes.

La educación diferenciada como ejemplo de personalización

La educación diferenciada organiza toda o parte de la escolarización de chicos y chicas en grupos separados. No parte de la idea de que todos los chicos o todas las chicas aprenden igual. Su propuesta es crear un contexto en el que los educadores puedan observar con detalle patrones frecuentes, revisar sus prácticas y responder a necesidades que a veces pasan inadvertidas.

En ese contexto, la personalización se vuelve muy concreta: fortalecer la lectura de los chicos sin rebajar sus expectativas; sostener la confianza matemática y científica de las chicas; acompañar la petición de ayuda y la adaptación a la novedad; y construir un sentido de pertenencia que alcance también a quienes suelen quedarse al margen.

Irlanda ofrece un ejemplo reciente que merece atención. El país volvió a situarse por encima de las medias de la OCDE y de la Unión Europea en ciencias, lectura y matemáticas. Cerca de un tercio del alumnado irlandés evaluado estudiaba en centros de educación diferenciada. El informe nacional del Educational Research Centre (ERC) observó que, en los tres ámbitos, tanto los chicos como las chicas de estos centros obtuvieron medias superiores a las de sus compañeros del mismo sexo en centros mixtos. RTÉ, la radiotelevisión pública irlandesa, destacó además que la diferencia asociada a este modelo fue mayor entre los chicos.[8]

El análisis adicional del ERC aporta un matiz relevante. Tras tener en cuenta el nivel económico, social y cultural del alumnado, la ventaja media asociada a los centros diferenciados se mantuvo en 22 puntos en ciencias, 24 en lectura y 17 en matemáticas. Esto refuerza el interés del caso, pero no demuestra por sí solo que la separación por sexo sea la causa de los resultados. Pueden intervenir la selección de las familias, la cultura escolar, las expectativas, el profesorado y otros factores no observados.

Figura 3. Diferencia de puntuación asociada a los centros de educación diferenciada en Irlanda

Fuente: elaboración propia a partir de Karakolidis et al., PISA 2025: Performance Report for Ireland, Educational Research Centre, 2026, apéndice C, p. 113. Diferencias medias respecto a los centros mixtos, tras considerar el nivel económico, social y cultural del alumnado: 22 puntos en ciencias, 24 en lectura y 17 en matemáticas. Los resultados muestran una asociación estadística y no demuestran, por sí solos, una relación causal.

Las pruebas PISA no son un experimento diseñado para decidir si los centros mixtos o diferenciados son superiores, y el caso irlandés muestra una correlación, no una relación causal. Sí ofrece una razón legítima para estudiar qué prácticas, expectativas y formas de acompañamiento están funcionando. La educación diferenciada puede formar parte de un ecosistema educativo plural; su calidad, como la de cualquier modelo, depende de la enseñanza, el clima escolar, la formación docente y la evaluación continua.[9]

Una mirada internacional

Los países en los que se encuentran socios de Iguales y Diferentes muestran que no existe una situación educativa única. Polonia obtuvo 495 puntos en ciencias, 482 en lectura y 484 en matemáticas; Francia, 483, 456 y 458; Italia, 483, 474 y 468; y España, 477, 451 y 457. En los 13 países latinoamericanos participantes considerados aquí, la media aritmética no ponderada fue de 399 puntos en ciencias, 389 en lectura y 370 en matemáticas. Estas cifras no deben utilizarse para clasificar escuelas concretas: describen sistemas nacionales con historias, niveles de renta, cobertura educativa y composiciones sociales diferentes.[10]

Figura 4  Puntuaciones medias en países seleccionados y promedio descriptivo de Latinoamérica

Fuente: elaboración propia con OECD, PISA 2025 Results Volume I, tabla I.1, pp. 28–29. ¹Media aritmética no ponderada de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay; no es un agregado oficial de la OCDE.

España combina un rendimiento próximo a la media OCDE en ciencias con caídas recientes más intensas en lectura y matemáticas. La nota de país de la OCDE añade una cautela: las exclusiones aumentaron al 7,9%, impulsadas en especial por Cataluña y Murcia, lo que probablemente introduce un sesgo al alza, aunque la OCDE considera válidas las comparaciones nacionales. Este matiz recuerda que todo dato necesita contexto metodológico.[11]

Francia e Italia presentan la misma media en ciencias, pero difieren en lectura, matemáticas y evolución reciente. Polonia mantiene resultados superiores, aunque su sentido de pertenencia escolar se sitúa entre los más bajos del conjunto, según el resumen de la OCDE. La comparación refuerza la idea central: un único indicador nunca describe todo lo que necesita un alumno.[12]

Latinoamérica reúne trayectorias diversas. Costa Rica mejoró en los tres dominios desde 2022, mientras otros países retrocedieron, con especial intensidad en lectura en Guatemala, Paraguay y Perú. EL PAÍS subraya el retroceso regional, pero la tabla oficial muestra que no hay una historia única. Para la región, personalizar exige combinar apoyo académico, continuidad escolar, expectativas familiares y políticas sensibles a desigualdades persistentes.[13]

Camerún no participó en PISA 2025 y no aparece en la lista de 91 países y economías evaluados. Por tanto, no es riguroso atribuirle una puntuación ni inferir su situación a partir de los promedios de otros países africanos. Para centros cameruneses, estos hallazgos pueden servir como marco de preguntas —lectura, matemáticas, ciencias, motivación, pertenencia y aspiraciones—, pero el diagnóstico debe apoyarse en evaluaciones propias y en datos nacionales o regionales comparables.[14]

Educar a cada persona

PISA 2025 nos recuerda que educar no consiste únicamente en mejorar una media, sino en comprender a las personas que hay detrás de ella. Los datos permiten detectar dificultades y diferencias entre chicos y chicas, países y contextos, pero la respuesta comienza en cada aula: conocer a cada alumno, confiar en sus posibilidades y ofrecerle el apoyo que necesita. La educación diferenciada, como muestra el caso de Irlanda, puede contribuir a esta personalización dentro de un sistema educativo plural, siempre que se evalúe con rigor y se centre en la calidad de la enseñanza. Porque el verdadero éxito educativo no es que todos recorran el mismo camino, sino que cada alumno y cada alumna encuentre las condiciones necesarias para aprender, crecer y dar lo mejor de sí en servicio a los demás.

Iguales y Diferentes – Nueva Educación Diferenciada

Iguales y Diferentes, Equal and Different, es una asociación promovida por familias, alumni y profesores que tienen como fin promover el pluralismo educativo, mediante la difusión y apoyo del modelo de educación diferenciada por sexos en condiciones de igualdad, en los ámbitos nacional e internacional.

En Iguales y Diferentes buscamos dar respuesta a la singularidad de cada persona, superar los estereotipos de género, reducir el fracaso escolar y avanzar en la equidad educativa

iguales y diferentes

[1] OECD, “PISA: Programme for International Student Assessment”, https://www.oecd.org/en/about/programmes/pisa.html (consultado el 14 de septiembre de 2026). PISA evalúa hasta qué punto los estudiantes de 15 años pueden utilizar sus conocimientos y destrezas de lectura, matemáticas y ciencias ante situaciones de la vida real.

[2] OECD, PISA 2025 Results (Volume I), tabla I.1, pp. 28–29. El cambio medio de ciencias que resume el texto del informe es prácticamente estable; la tabla muestra −3 puntos por redondeo y cobertura comparativa.

[3] EsadeEcPol, PISA 2025: España cae más que su entorno, la caída es global y apunta al deterioro de la atención del alumnado (2026), documento PDF aportado para este artículo. Se cita como análisis interpretativo, no como fuente primaria de las puntuaciones.

[4] OECD, PISA 2025 Results (Volume I), p. 69 y tabla I.B1.2c.1. Las diferencias estadísticamente significativas y la cobertura por países deben consultarse en las tablas del anexo.

[5] OECD, PISA 2025 Results (Volume I), p. 69 y capítulo 2. Los extremos corresponden al 10% de estudiantes con menor y mayor rendimiento.

[6] OECD, PISA 2025 Results (Volume I), p. 26. Las medidas proceden de autoinformes del alumnado y expresan tendencias generales.

[7] OECD, PISA 2025 Results (Volume I), p. 151. La comparación por sexo varía entre países y economías; “tienden” no significa que el patrón aparezca en todos los sistemas o individuos.

[8] Anastasios Karakolidis, Andrew Keating, Brendan Duggan y Natasha Toole, PISA 2025: Performance Report for Ireland, Educational Research Centre, 2026, pp. 35–36, 52–53, 69–70 y apéndice C, p. 113; RTÉ News, noticia sobre los resultados de PISA 2025 en Irlanda, 8 de septiembre de 2026, https://www.rte.ie/news/ireland/2026/0908/1590667-pisa-study/.

[9] El informe oficial ofrece desagregaciones por sexo, nivel socioeconómico y otros factores, pero no identifica el modelo mixto o diferenciado como tratamiento causal. La relación propuesta en este artículo es una interpretación pedagógica explícita.

[10] OECD, PISA 2025 Results (Volume I), tabla I.1, pp. 28–29. Cálculo latinoamericano propio, media aritmética no ponderada de 13 países participantes; no debe confundirse con una media regional ponderada.

[11] OECD, PISA 2025 Results (Volume I): Spain, Country Note (8 septiembre 2026), apartado sobre exclusiones; OECD considera válidas las comparaciones del total de España, pero no publica por separado el resultado de Cataluña.

[12] OECD, PISA 2025 Results (Volume I), resumen del informe y tabla I.5; 76% del alumnado OCDE declaró pertenencia escolar, mientras que 64% o menos lo hizo en Dinamarca, Polonia, Italia y Lituania.

[13] EL PAÍS América, “Los países de Latinoamérica retroceden en el informe PISA 2025 y Estados Unidos se hunde en lectura”, 8 de septiembre de 2026, https://elpais.com/america/2026-09-08/los-paises-de-latinoamerica-retroceden-en-el-informe-pisa-2025-y-estados-unidos-se-hunde-en-lectura.html. Para cifras y comparaciones se prioriza la tabla oficial I.1 de la OCDE.

[14] OECD, PISA 2025 Results (Volume I), Reader’s Guide y lista de países y economías participantes, pp. 37–41. Camerún no figura entre los participantes; sí participaron, entre otros países africanos, Marruecos, Ruanda, Kenia y Zambia.e el talento femenino en ciencia y tecnología está más vivo que nunca”. Lo han conseguido.

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